Llevo tiempo dando le vueltas a una misma idea, a levantarme un buen dia y decir a voz en grito
-¡SE ACABO! este no es mi sitio, me vuelvo a mi casa.
Sin embargo no tardo ni un segundo en venirme abajo, las primeras veces lloraba como si no hubiese mañana, ahora ya intento enumerar me las razones por las que tengo que seguir adelante. Los días van pasando, y en ocasiones me encuentro hablando sola en voz alta lo que me gustaría poder decir sin miedo... y esto, si que es raro.
Me han roto el corazón, he sufrido aunque de manera distinta con 16 años que con 22. Noches sin dormir, sin ganas ni de salir de casa pasando por cada una de las fases: aceptación, rabia y superación. Por lo que se que no es cuestión de horas o días a veces es cuestión de meses...incluso años para poder volver a mirar a los ojos a quien lo hizo sin trasmitir rabia.
Sin embargo cuando se te rompe el corazón por una decepción muy grande, cuando recuerdas como te desplomaste en el suelo , llorando e implorando que todo fuese un sueño, temblando de miedo y perdida... no es fácil salir de la fase de rabia.
Vives mintiéndote a ti misma, ya que no puedes evitar seguir viendo a esa persona, diciendo que te da igual pero en verdad solo su presencia te pone nerviosa, cada conversación con ella aunque sea superficial hace que eches hasta la primera papilla. Cuanto menos sabes de ella mejor, porque ese momento que hizo que tu corazón se rompiese, es una herida aun abierta en tu interior.
Y hoy, siento que para cerrar esa herida,quiza tenga que echar para correr hacia otro lado...
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